
Un equipo interdisciplinario impulsa en Misiones un proyecto de intervenciones asistidas con perros en hospitales pediátricos y geriátricos, con actividades orientadas al acompañamiento emocional, la estimulación cognitiva y la reducción del estrés en pacientes. La iniciativa ya se desarrolla en el Hospital de Pediatría, la Asociación Creación y el Hospital Monoclínico de Geriatría, con perros especialmente entrenados para trabajar junto a profesionales de la salud.
El equipo asiste al Hospital de Pediatría, en colaboración con la Asociación Creación, que atiende a pacientes oncológicos, y también al Hospital Monoclínico de Geriatría. Está compuesto por una adiestradora cognitivo-emocional, una psicopedagoga y una psicóloga.
González explicó en el programa Sala Cinco emitido en el streaming de Misiones Online que en el Hospital de Pediatría las actividades buscan que los niños conozcan los procedimientos y herramientas médicas. “Nosotros lo que hacíamos era primero presentarle a la perra que íbamos a llevar, arrancamos primero con Mumbai, que es una bulldog francés que todavía está en proceso de formación, y lo que se hizo fue trabajar a través de fichas, de rompecabezas donde la perra lo llevaba en su pretal, ellos iban armando esos rompecabezas y se les iba explicando a través de los dibujos».
«Por ejemplo, por qué es importante que el Departamento de Enfermería realice el procedimiento de peso y talla, para qué el médico utiliza el tensiómetro, el oxímetro, por qué utilizan distintos tipos de procedimientos en el momento de la atención, y así los chicos van conociendo y aprendiendo acerca de lo que sucede en las instituciones”, detalló.
En el Hospital Monoclínico de Geriatría, las intervenciones se centran en fortalecer habilidades cognitivas y motricidad fina, con el uso de fichas y rompecabezas. “Ahora vamos a arrancar también con Kinesio para trabajar todo lo que es motricidad gruesa, así que tenemos planificación hasta fin de año”, mencionó González.
Preparación de los perros
Analia Arnd, adiestradora cognitivo-emocional, explicó que el entrenamiento de los perros comienza desde muy pequeños con la desensibilización a ruidos y movimientos bruscos. “No se sabe si un niño o un adulto o alguien puede llegar a tener un movimiento brusco y que el perro no reaccione, se trabaja mucho eso, y también, sobre todo, el tema de perder la sensibilidad a los movimientos de las cosas que se arrastran, ruedas, por la silla de ruedas, porque también, por ejemplo, en Geriatría nos pasa que pasan mucho con los carros limpiando los carros grandes, que el perro no le llame la atención eso, que no reaccione”, sostuvo.
Arnd destacó que esta preparación es fundamental para que el perro permanezca tranquilo en el entorno hospitalario y se adapte a las actividades sin distraerse por estímulos externos. Luego se trabajan conductas y habilidades específicas para cada actividad planificada con los pacientes. “Lo que hago yo es enseñarle al perro o trabajar con el perro más específicamente, que realice una determinada conducta para poder incorporarse a una actividad que está planificada con un adulto o con un niño”, aclaró.
La adiestradora enfatizó que la elección del perro para cada actividad depende de su adaptabilidad y disfrute. “Parte de mi trabajo es que el perro durante todo ese proceso la pase bien. No vamos a llevar un perro que le vamos a obligar a que el perro haga tal cosa. El perro lo tiene que hacer porque le gusta y porque se siente cómodo. Entonces, también en base a eso elegimos qué perro va a trabajar para que la pase bien y esté tranquilo”, aseguró.
Impacto en los pacientes
González afirmó que cualquier perro se puede entrenar, siempre que disfrute la actividad. El tiempo de adiestramiento es de al menos un año, y los perros continúan en formación constante para aprender nuevas habilidades. En Geriatría, las actividades lúdicas fortalecen la parte cognitiva. “El perro, por ejemplo, participa en una actividad en donde se trabaja la parte cognitiva y el perro colabora, por ejemplo, poniéndose un pretal con fichas y el perro tiene que pasar, sentarse, dejarse sacar la ficha”, describió.
La técnica explicó que, si trabajan la motricidad gruesa con Kinesio, el perro debe poder acompañar al paciente en un zigzag sin tironear. Además, los perros aprenden trucos como pasar páginas de un cuento para niños o empujar pelotas con los abuelos, adaptándose a las necesidades de cada ejercicio. “Se charla previamente con los profesionales de salud y vamos viendo qué se le puede enseñar, qué truco puede aprender y para esto, obviamente, que es enseñarle y práctica, práctica, práctica… Lleva bastante tiempo”, manifestó.
La llegada de un perro al hospital cambia la energía del lugar. González relató que a los niños les dicen que llegó “una nueva enfermera” o “un nuevo médico”, y ellos se ríen y se ponen felices. “Por ahí se arma como un grupito de juego que por ahí tienen algún problema o alguna patología que no es visible y en medio del juego y en medio de la espera de esos padres a ser atendidos, te empiezan a contar y te dicen, ‘Sí, yo la semana que viene me opero, la semana que viene tengo que viajar’. Y te muestran la piernita y vos te quedas sorprendido porque ellos por minutos se olvidan totalmente de cuál es la situación en la que están”, expresó.
Con los abuelos, especialmente aquellos con demencia o Alzheimer avanzado, las interacciones también son significativas. “De repente, en un momento de lucidez, te empiezan a contar o a nombrar los nombres de los perros que tuvieron en la infancia. Recuerdan eventos que son muy emotivos y toca alguna fibra emocional que la verdad que para nosotros eso es invaluable y es muy lindo”, compartió González.
Además, estudios comprueban que el contacto con el perro disminuye la frecuencia cardíaca, el estrés y la ansiedad. También destacó que los perros ayudan a superar miedos: “Nos pasó hoy que algunos tenían miedo porque en algún momento algún perro grande les mordió o qué sé yo, y de repente se acercan para tocarle, se acercan para acariciarle y demás y adiós miedo. Entonces, logramos algo que por ahí en años no se hubiese logrado”.
Incluso en el área de vacunación, la presencia de los canes distrae a los niños. “La sentábamos nomás a la perra en vacunación y los nenes se ponían a mirar la perra a jugar y en ese momento ya le habían vacunado, ellos ni cuenta se habían dado”, reveló.
El equipo de perros de terapia está conformado por Mumbai, una bulldog francés en proceso de formación, Lélape, una Golden Retriever, y Bort, un Schnauzer. El programa tiene una planificación fija: los miércoles trabajan con cinco grupos de abuelos en Geriatría, los jueves asisten a la Asociación Creación, y los demás días rotan en el Hospital de Pediatría. Para más información, se puede contactar con el equipo en Instagram: @perrosdeterapiamisiones.
FUENTE MISIONESONLINE
