Adolfo Hartkopf agregó que todos los días se comunica con su hija, lamentó que no televisen todas sus competencias y cerró: “La extrañamos y las queremos abrazar”.

De Posadas, a Enoshima. De las aguas del río Paraná, al mar. De Misiones, a representar al país en la máxima competencia deportiva que tiene el planeta.

Lourdes Hartkopf es la responsable de haber teñido con un poco de tierra colorada nada más ni menos que Japón, el país asiático. La posadeña de 25 años es la única misionera en los Juegos Olímpicos de Tokio, certamen al que accedió junto a su compañera Belén Tavella, tras clasificarse en la clase 470, de vela, que se desarrollan en la isla de Enoshima.

Adolfo Hartkopf dejó al descubierto sus emociones por ver a su hija compitiendo contra las mejores de su categoría, reveló detalles de su comunicación con ella en Tokio, manifestó que “le enorgullece lo que representa para el deporte” y concluyó: “La extrañamos y queremos abrazar”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Misiones Online