Los showrooms representan un modelo comercial del que se desconocen cifras y en donde no existen reglamentaciones aplicables. Tampoco hay estimaciones concretas respecto del monto de dinero que se moviliza con esta actividad en las economías provinciales.

Al igual que en el resto del país, en Misiones si bien funcionan en casas, departamentos, garages y espacios privados a puertas cerradas; utilizan las redes sociales y el WhatsApp como principal vidriera.

El sector comercial en el caso de Posadas, viene reclamando desde hace algún tiempo que exista algún tipo de control de esta modalidad de negocio, que, entienden, es competencia desleal para los más de 7.900 locales que funcionan en la ciudad. El principal argumento de los propietarios de locales, es que deben afrontar impuestos, costos laborales, alquiler, entre otros números para sostenerse en la actividad. Este fue uno de los temas de discusión en una reunión reciente entre integrantes de la Cámara de Comercio de Posadas, autoridades del Concejo Deliberante, entre otros actores. 

Sergio Bresiski, presidente de la entidad, afirmó que “los showrooms son una realidad que hay que reconocer en la provincia, que tuvo un crecimiento vertiginoso y que su reglamentación es necesaria por dos cuestiones clave, por un lado para evitar la competencia desleal y; por otro, por seguridad para con los clientes y para quienes puedan estar vinculados laboralmente a este tipo de actividades”.

Como indicador en redes sociales, se aprecia la existencia de más de 90 tiendas virtuales y más 60 cuentas de Instagram identificadas como showrooms posadeños. De ellos, la mayoría se aboca a la venta de indumentaria y calzado y, en menor medida, a la venta de productos de ambientación y decoración.

Como se dijo acá, el pedido de los comerciantes viene desde hace bastante tiempo. En agosto de 2019, se reunieron con autoridades locales electas y formalizaron espacios de debates sobre la venta ilegal en la vía pública y el vertiginoso crecimiento de los showrooms en casas y departamentos particulares, fuera de todo circuito comercial, dejando a la luz la preocupación del sector.

La realidad es que, en muchos casos, la actividad es una alternativa económica para personas que alternan entre el emprendimiento y otro empleo .

Con años de trayectoria en organización de ferias y eventos para emprendedoras misioneras, Karina Gonzalez explicó que la pandemia acentuó la necesidad de generar ingresos extra, por lo cual muchas personas se animaron a iniciar ventas de este tipo.

El costo de inversión para iniciar el negocio sería uno de los factores por el cual muchos optan por los showrooms y además, los consideran como alternativas válidas para la generación de emprendimientos y autoempleo, ya que permite arrancar con inversiones muchas veces mínimas.

No es lo mismo pagar para crear un sitio web y una persona para que maneje las redes sociales, que tener que pagar un alquiler y todos los costos asociados a la puesta en funcionamiento de un local comercial”, dice Karen Giménez, una joven posadeña que inició su actividad de venta de indumentaria y trabaja mayormente con venta online, desarrollando ocasionalmente jornadas de ventas en su domicilio. Las llamadas ferias.

La facilidad para comercializar por internet, es otro punto a favor para la venta de productos en modo showroom. Si bien es necesario generar y registrar cuentas para efectivizar los cobros, una vez que se cumplen esos requisitos, los procesos son sencillos y accesibles a cualquier monotributista.

Emilia Barberán es una joven comerciante que trabaja en Posadas desde hace ocho años, con Porta Santa, Estancias y Grisino, locales que en total generan mano de obra directa para 25 familias misioneras. Explicó que existe una marcada desigualdad a la hora de competir con los showrooms. “Esa desigualdad no únicamente se refleja en términos de los precios de venta al público, sino también en cuestiones de higiene y seguridad. Por ejemplo, en situación de emergencia sanitaria, mientras que los comercios habilitados cumplen todos los protocolos de seguridad, otros no lo hacen incluso se organizan ferias”, apuntó.

El debate está planteado y no es sólo una preocupación para el comercio local, pero, ¿se puede controlar la actividad en casas particulares? ¿Los propietarios de showrroms quieren formar parte del circuito tradicional de comercio? ¿Cuál es la delgada línea entre competencia desleal y la necesidad de generar ingresos extra?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Economis