Así lo informó Sandra Galeano, subsecretaria de Relaciones con la Comunidad de la Línea 137. Además, aseguró que por el “estigma de ser fuertes muchos no se animan” a hacer la denuncia.

Durante la pandemia, las denuncias de violencia de género comenzaron a aumentar y actualmente se mantienen en un nivel alto. Desde programas como la Línea 137 reciben numerosas consultas y pedidos de intervenciones en situaciones de gravedad. En Misiones además comienzan a darse denuncias de hombres que son víctimas de violencia.

La subsecretaria de Relaciones con la Comunidad, de la que forma parte la Línea 137, Sandra Galeano, explicó que “siempre al abordar la violencia de género, también se incluye el trabajo hacia los hombres. Recibimos situaciones y tenemos conocimiento de hombres que se animan a hacer la denuncia. Por toda nuestra historia, hay un sector de individuos que atraviesan una situación de violencia, pero por este estigma de ser fuertes muchos no se animan a denunciar. Por esto, se hace un trabajo de prevención, se ha brindado asesoramiento a quienes lo necesitan”.

Aclaró que “aún es en menor escala, porque el mayor número de casos de violencia es hacia las mujeres. Sin embargo, hay hombres que están atravesando esto y comienzan a denunciar. Se necesita un acompañamiento psicológico y también sucede que hace la denuncia y luego la retira porque la situación es más compleja, tiene miedo. Son casi los mismos síntomas que viven las mujeres”.

En cuanto a las salidas de las brigadas móviles en casos urgentes, Galeano detalló que “estamos en unas 200 intervenciones durante el semestre en Posadas. En los otros lugares de la provincia, serán entre 30 a 40 las salidas. Hablamos de intervenciones inmediatas ante llamadas de emergencias por sufrir violencias y la brigada se dirige a su domicilio o donde se encuentre la persona”.

En la Línea 137, “las llamadas en este primer semestre superan un promedio de mil”, precisó. Durante la pandemia, “se mantiene la demanda frecuente de asistencia, sobre todo en asesoramiento. Esta situación sanitaria sin dudas ha agravado un poco más el flagelo de las violencias”, añadió.

Galeano indicó que, si bien las oficinas de las líneas están ubicadas en lugares como Posadas, Oberá y Eldorado, “el número funciona en toda la provincia. Se reciben llamadas de diferentes lugares y en Posadas se atiende toda el área sur. En Posadas y Oberá además se cuenta con una brigada móvil, mientras que en Eldorado se trabaja de manera articulada con el 911. Cuando se necesita un tratamiento inmediato, casi todos los días, se trabaja con conjunto con la Dirección de Violencia de Género y Familia de la Policía”.

La subsecretaria de Relaciones con la Comunidad contó que “muchas veces llaman o consultan por una situación que requiere de una casa refugio donde permanecer por un tiempo hasta que salgan las medidas cautelares y se asegure un resguardo. La provincia cuenta con las casas refugio para las víctimas y sus niños, porque generalmente se asiste a toda una familia”.

En ellas, “puede acceder a ropa limpia, asesoramiento o recibe una asistencia psicológica, talleres, intervenciones e incorporación a programas como el Acompañar para recibir una ayuda económica. Las casas que dependen directamente de la Provincia son tres, dos en Posadas y una en Garupá. La de Eldorado, es con un convenio con el Municipio. También San Vicente cuenta con una Casa Refugio administrada a nivel municipal”, agregó.

En Misiones, aseguró que “hay otros municipios que están proyectando casas refugios, pero solicitan que la provincia construya porque son lugares más pequeños. Tiene mucho interés con vistas a la necesidad que tienen en ciudades como Candelaria, Puerto Rico, Corpus”.

Galeano aseguró también que “hemos logrado la prevención de muchos casos críticos por denuncias de vecinos que dieron a conocer una situación de riesgo. Hablamos de terceros o familiares que pueden hacer una denuncia en comisarías con identidad reservada. Es una alarma para disparar el mecanismo de actuación de los jueces”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente Primera Edicion