En septiembre hay mayor proliferación de pólenes y microorganismos que afectan la calidad de vida de las personas alérgicas. Alertan contra la automedicación para aliviar los síntomas.

Con septiembre llega la primavera, el amor y las alergias. “Es un mes complicado para las alergias vinculadas a la rinitis, que es cuando se congestiona la nariz y no deja de chorrear líquido”, explicó  el pediatra especializado en alergias y neumonología, Guillermo Frada.

Según contó, durante la primavera y sobre todo en lugares como Misiones, donde la temperatura es más elevada, “aumentan los cuadros de rinitis porque hay mayor contacto con los pólenes y determinados microorganismos, lo que causa mucho malestar en las personas sensibles a estos componentes”.

La población que más sufre este tipo de alergias son los adultos ya que “cuanto más pequeña es la persona, menos sensibilizada está a los pólenes porque, como son alergias estacionales, no hay tanto tiempo de contacto, lo que se modifica a medida que uno crece

 

No existe la alergia al cambio climático

Frada aclaró que las alergias al cambio climático no existen. En cambio, señaló que “lo que ocurre con los cambios en las temperaturas son reacciones inmunoquímicas que se producen en el organismo como consecuencia de la aparición de alergénicos en el ambiente, que coinciden con el clima y la humedad y que, favorecidos por las condiciones, son capaces de reproducirse y colonizar en otros seres vivos, en este caso el ser humano, generando síntomas bronquiales”.

En esta situación, las alergias no están relacionadas puramente al clima, sino a todos los factores medioambientales que la acompañan, como los pólenes estacionales, ácaros y otros. Todas esas proteínas hacen que nuestro sistema inmune reaccione”, dijo.

¿Hay cura?

Los pacientes alérgicos tienen diversos tratamientos para mejorar su calidad de vida. Hay disponibles antihistamínicos, antileucotrienos que inhiben la liberación de mediadores inflamatorios a nivel local, solución salina hipertónica para las fosas nasales, y corticoides tópicos que permiten el buen pasaje aéreo.

También se suele recomendar el uso de vaselina al lado de los lagrimales o de los anteojos para evitar la entrada de los pólenes a los ojos (se pegan a la vaselina).

También se pueden hacer inmunoterapias en las que el paciente alérgico es vacunado con ciertos pólenes y otros alérgenos durante una cantidad de años determinada para que la persona adquiera tolerancia a los mismos”.

Respecto a la cantidad de tiempo que puede pasar desde la aparición de los síntomas hasta dar con el diagnóstico médico adecuado, Frada aseguró que “es un proceso bastante rápido”, aunque aclaró que se deben seguir varios pasos.

Primero se le hace un interrogatorio a la persona para detectar la posible causa de la alergia. Después se piden una serie de estudios para ver la condición de alergia general del paciente, y luego se pasa a los controles más específicos como la prueba cutánea con punción”, explicó.

 

Alertó contra la automedicación

Las personas que ya se saben alérgicas se anticipan e intentan prevenir estos síntomas. En este contexto, el especialista alertó contra la automedicación: “Es complicada”, dijo Frada al respecto.

A pesar de que pueden ayudar, por lo general solo retrasan el momento de acudir al médico para seguir el tratamiento adecuado. Esto hace que la afección pase a ser una infección y se agraven los síntomas de los pacientes hasta producir broncoespasmos, que es cuando se cierran los bronquios y cuesta respirar”, señaló.

La automedicación hace que el paciente siga en una espiral donde se va empeorando el cuadro y de a poco va limitando su calidad de vida”, subrayó.

 

El barbijo ayuda a los alérgicos

El barbijo no sólo fue beneficioso para evitar contagios contra el COVID-19 sino que el año pasado, gracias a la utilización obligatoria del barbijo, “vimos una disminución muy significativa respecto de los procesos alérgicos infecciosos en general y este año, con el aumento de la circulación de las personas, el bajo número se mantiene”.

 

Algunas recomendaciones

Algunas de las recomendaciones para disminuir la posibilidad de reacciones alérgicas, son: ventilar los ambientes (lo ideal es mantener el hábito de la ventilación cruzada), dado que los pólenes pueden ingresar al interior de los domicilios.

Estar más atentos al secado de la ropa: se recomienda hacerlo en el interior, para que los pólenes no se acumulen en las prendas). Usar siempre el tapabocas o tapanariz.

Usar anteojos, porque minimiza el contacto de los pólenes con la conjuntiva, y no frotar los ojos cuando comience la picazón para evitar la hinchazón.