El Presidente de Brasil Jair Bolsonaro, con el aval del Ministerio de Salud, dio luz verde a la realización de la Copa América en su país, mientras que su jefe de gabinete, Luiz Ramos, confirmó como sedes a Brasilia, Río de Janeiro, Goiás y Mato Grosso. Además, advirtió que se jugarán los partidos sin público.

Aunque en principio la idea de Bolsonaro recibió el apoyo del gobernador de San Pablo, Joao Doria, uno de sus rivales políticos y siempre crítico del manejo que hizo el presidente de la pandemia de covid-19, entrada la noche rechazó la posibilidad de que la ciudad se postulara también como sede del certamen.

 

“En lo que depende de mí, de todos los ministros, incluso el de Salud, ya está acordado, habrá Copa América en Brasil. El protocolo es el mismo de la Copa Sudamericana, la Libertadores y la Eliminatoria que empieza esta semana”, dijo temprano Bolsonaro, en medio de una polémica nacional sobre la conveniencia de organizar el torneo paralelamente a la tercera ola de covid-19.

 

El mandatario dio así su aprobación a la realización del certamen que debían organizar en conjunto Colombia y Argentina. Por motivos socio-políticos, el primero; y por razones sanitarias, el segundo; ambos desistieron de ser anfitriones.

 

El anuncio del presidente brasileño fue ratificado por la noche por su jefe de ministros, Luiz Ramos: “Confirmada la Copa América en Brasil. ¡Venció la coherencia! El mismo Brasil que recibe juegos de la Libertadores y la Sudamericana, sin hablar de los campeonatos estaduales y nacionales, no podría darle la espalda a un campeonato tan tradicional como este”, informó en twitter.

 

“Los partidos serán en Mato Grosso, Río de Janeiro, Brasilia y Goiás. Sin público”, especificó, a contramano de lo que, según la prensa local, serían las exigencias de Conmebol: que por lo menos algunos partidos, como la final, tuvieran algo de gente en las tribunas, sobre todo para cumplir con los patrocinadores.

Bolsonaro

Estadio Maracaná

 

Bolsonaro dijo que se enteró de la oferta para ser la sede de la copa por la Confederación Brasileña de Fútbol y que luego de consultar a los ministros dio el visto bueno, a pesar del alerta de colapso hospitalario que se registra en San Pablo, Pernambuco, Paraná, Brasilia, Rio Grande do Sul, Santa Catarina y otros.

 

Bolsonaro recibió en principio el respaldo de uno de sus mayores contrincantes, el gobernador paulista Joao Doria, del centroderechista Partido de la Social Democracia Brasileña. Sin embargo, más tarde se desdijo y rechazó la posibilidad de ser sede del certamen por consejo de sus asesores sanitarios.

 

En el Congreso, la oposición repudió la organización del certamen, que se metió en la comisión parlamentaria del Senado que investiga al gobierno y su rol en la pandemia.

 

“Es un escarnio, es el campeonato de la muerte”, dijo el relator de la comisión, Renán Calheiros, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB), quien pidió al jugador Neymar, estrella del seleccionado, negarse a jugar la Copa América para permitir que Brasil tenga foco en la vacunación y evitar el colapso hospitalario.

 

En Brasilia, también la Corte Suprema fue activada por los opositores Partido de los Trabajadores (PT) y Partido Socialista Brasileño (PSB).

 

Es por eso que este martes el juez del Supremo Tribunal Federal Ricardo Lewandowski, encargado en la corte de todos los asuntos judicializados de la pandemia, pidió oficialmente al gobierno informaciones sobre las negociaciones con la Conmebol.

 

Para Bolsonaro, la polémica sobre la organización del certamen luego de haber sido sede en 2019 tiene que ver con la relación con los medios desarrollada por su gobierno, al que se le opone en términos políticos pero no económicos la cadena Globo, la más importante del país.

 

 

 

FUENTE: Télam.